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Titular de Semarnat, aficionado a salas de masaje y servicios sexuales

Titular de Semarnat, aficionado a salas de masaje y servicios sexuales | Omnia

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Si bien desde hace ya algunos años hemos escuchado la frase “la era digital nos ha alcanzado”, es justamente el aislamiento social a causa de la pandemia que vivimos y esta nueva normalidad, la que ha hecho que jóvenes, adultos mayores y niños, hagamos de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC´s) una herramienta imprescindible para nuestras vidas.

Los medios electrónicos y las redes sociales se convirtieron ya en parte de nuestro día a día. Hoy los largos kilómetros nos hacen sentir muy de cerca a nuestros seres queridos, todo, al alcance de un dispositivo digital que cuente con un cámara fotográfica o de video, basta tan solo tocar un icono en nuestras pantallas o tan solo presionar en nuestro teclado para que en cuestión de segundos una imagen pueda incluso darle la vuelta al mundo.

Son estas herramientas las que también se han abierto paso en la intimidad sexual, no solo para permitir informarnos o recrear la imaginación, es necesario decirlo, para ser un medio en el cual como seres sexuales y sociales que somos se pueda hacer un intercambio de contenidos íntimos a través de los medios digitales, haciendo uso de nuestra libertad. Los términos ‘nudes’, ‘pack’ o ‘sexting’, no aparecieron con este confinamiento, ni tampoco son exclusivo de los jóvenes.

Tenemos que aclarar, que esta práctica no hace distinción de edad o clase social, mucho menos tiene que ver con un tema de género; estas imágenes o videos que se envían la mayoría de veces por plataformas como whatsapp, Instagram o messenger con el objetivo de insinuar o estimular la sexualidad entre parejas o amigos, lo hacen por igual mujeres que hombres.

Lo grave en esto es, cuando abusando de la confianza entre los involucrados uno de estos difunde sin autorización dicho contenido entre otras personas, y otras plataformas, y aquí sí, hay que resaltar que en su mayoría quien abusa de esta confianza, y ‘rola el pack’ a otros, son casi siempre los hombres.

Este envío de mensajes eróticos o sexuales (sexting) no constituye delito alguno, pues como lo mencione anteriormente, realizarlo es parte del ejercicio de nuestra libertad sexual. Lo que hoy ya es un delito en Morelos y veintiún Estados más, es el que, abusando de la confianza al tener un vínculo sentimental o amoroso se realice la difusión del contenido sexual íntimo sin consentimiento; esto gracias a una serie de reformas legislativas conocidas como “Ley Olimpia”.

El pasado 16 de julio, el Congreso de nuestro Estado aprobó esta Ley Olimpia a iniciativa de la diputada local Ariadna Barrera, en un extraño marco en donde de principio no se había tomado en cuenta a ninguno de los poco más de veinte colectivos feministas existentes en el Estado, debido a que un macho arribista haciendo uso de una supuesta fundación (de la cual no considero ni necesario mencionar su nombre) se hizo pasar como representante del Frente Nacional para la Sororidad y de la misma Olimpia Coral Melo (impulsora y creadora de la ley que lleva su nombre al ser ella víctima del delito) y le presentó a la diputada la iniciativa de ley que reforma el nombre del capítulo III, del título séptimo, adiciona el artículo 158 BIS del Código Penal Para el Estado de Morelos, y adiciona una fracción al artículo 20, de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Estado de Morelos.

Apropiándose supuesta fundación de una causa promovida a nivel nacional por feministas, con el único objetivo de que se le reconociera y diera crédito a dos hombres de los tres integrantes de dicha fundación, sin pensar nunca en querer proteger a las mujeres que casi siempre son las víctimas de los delitos sexuales cibernéticos. De principio a quienes formamos parte de los movimientos feministas, expresamos nuestra inconformidad mediante redes sociales; no porque la violencia digital sea un delito exclusivo de nosotras, pero sí, porque somos nosotras quienes mediantes engaños, abuso de confianza y hasta de autoridad exponen nuestros cuerpos en las redes sociales, páginas pornográficas, etc.

Y entonces, debemos ser nosotras quienes desde los testimonios, el conocimiento jurídico y social debemos aportar a la construcción de leyes que nos protejan en nuestra intimidad, que no nos revictimicen o señalen por el simple hecho de ser mujeres, Fue así, que en menos de cinco horas, la misma diputada Barrera, reivindicó su falla, y organizó una serie de encuentros y conferencias con colectivos feministas, fiscales, autoridades municipales, legisladores y medios de comunicación de todo tipo para gritar juntos a los que en Morelos la libertad sexual no es sinónimo de porno ni de venganza, hacerle saber a la ciudadanía que lo virtual es real, y que en el Estado ‘rolar el pack’ sin autorización ya se paga hasta con 12 años de cárcel.

Desde el punto de vista legal, y en palabras de nuestro amigo columnista Luis Alcalá, siempre ha existido el consentimiento en las personas, hoy la propuesta es una ley reglamentaria para esa conducta en particular. En otros países siempre ha sido requerido el conceder el uso de la imagen de una persona. Sobre este particular, la legislación sanciona a la conducta descrita, lo esencial es la protección civil a la intimidad de las personas y conceder la libertad de su persona y su cuerpo, con la condición del consentimiento. Requisito indispensable.

Debe quedarnos claro que nuestra libertad sexual no debe ser motivo de vergüenza, que lo verdaderamente vergonzoso debe ser abusar de la confianza de alguien más y difundir lo que no es nuestro; que a las autoridades judiciales les quede claro que hoy los delitos sexuales al igual que el juego del dominó ha evolucionado y traspasado de lo material a lo virtual, también lo virtual es real.

Fb. XochitlAzpiazu

Twitter: @xoch_azpiazu

*RF


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