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El posado y el peluco de Irene Montero

Anda la extrema izquierda desatada tratando de desmentir que Irene Montero luzca un reloj de la marca suiza Rolex en el suculento y estupendo posado de la ministra de Igualdad para la revista Diez Minutos. ¿Que Irene Montero posa para Diez Minutos? Tal cual. La maniobra de distracción es de manual. Anda una parte de la canallesca rascando en la curiosa contabilidad de Podemos y va Irene Montero y se retrata en una revista del "cuore" con el desparpajo de una diva de la farándula, entre la novia de Enrique Ponce y la princesa del pueblo Belén Esteban.

Así es imposible seguir el rastro del dinero de Podemos hasta un domicilio particular en una barriada de la ciudad de Guadalajara en el Estado de Jalisco, México. Que Podemos tiene contactos y "business" en toda la América hispanolusa es más o menos conocido. Los morados son chavistas, zapatistas, castristas, bolivarianos y antibolsonaros, maman de todas las fuentes de lo que ellos llaman América Latina por no decir Hispanoamérica.

Se trata de tratos históricos, de los fondos de los bajos fondos que ayudaron a consolidar en España el partido apadrinado por el orangután Hugo Chávez, de los evidentes vínculos entre los regímenes bolivarianos y esos personajes, Monedero, Iglesias y Errejón entre otros, que actuaban como aprendices y propagandistas del chavismo. Pasta a cambio de difundir mentiras como que en Venezuela todo el mundo come tres veces al día.

Entre las cuentas, las cajas B y la financiación de Podemos hay cieno fecal como para reventar las cloacas propias y las extrañas, pero no parece que a Pablo Iglesias y sus cuates les preocupe mucho hasta donde pueda llegar el procedimiento. La justicia es lenta y los líderes de la formación no parecen muy impelidos a dar explicaciones más allá de la teoría del contubernio judeocapitalista.

Sin embargo, lo del reloj de la primera dama podemita es harina de otro costal. Porque una cosa es que la señora ministra se pase sus propios apriorismos sobre la prensa heteropatriarcal y cosificadora de la mujer por debajo del arco del triunfo y muy otra que no luzca en la muñeca una pulsera republicana de tela sino un peluco de más de seis mil euros. De ahí que lo podía haber sido una plácida entrevista rollo Ferrero Rocher se haya tornado una vasta campaña en redes sociales de la izquierda podemita para informar de que el rolex no es tal sino un ejemplar de la marca japonesa Seiko, mucho más accesible y popular.

Para no caer en la melancolía más vale no extraer demasiadas conclusiones sobre el hecho de que sea más urgente e imperioso para la izquierda desmentir que la ministra lleve un rolex a desmentir la financiación y contabilidad irregulares del partido. Claro que esta gente iba a asaltar los cielos para repartir el botín entre los pobres y lo primero que hicieron fue comprarse un chalet con piscina.


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